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PALOS A LA RUEDA...
Siempre
construir es mejor que destruir, aunque consume tiempo
y esfuerzo. Siempre compartir es mejor que mezquinar,
aunque ello implique un grado de autoconfianza pleno.
¿Por que entonces la mayoría de la gente
le pone “palos a la rueda”? Eso, es no tener
ética.
Albert Einsten decía
“estamos en la tierra para los demás y,
en primer lugar, para aquellos de cuya sonrisa y bienestar
depende plenamente nuestra propia dicha. También
existimos para los innumerables desconocidos, con cuyo
destino nos ligan y encadenan lazos de simpatía.
Los ideales que alumbraron mi camino y me infundieron
ánimo alegre para vivir, fueron siempre el bien,
la belleza y la verdad. Solo una vida vivida para los
demás vale la pena”.
Pero Einstein también decía que había
dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.
Dentro de “la estupidez” podríamos
muy bien incluir la ambición desmedida, el ansia
de fama, la lucha por el poder, etc., etc., ¿tan
difícil es dar lo mejor de nosotros sin esperar
nada a cambio?, ser bueno no es sólo dar limosna
a los pobres para que todos lo veamos, es cuidar por
todos los que nos rodean, sin juzgar, sin criticar...
sin destruir. Porque toda actividad creadora del hombre
pasa a ser un hecho cultural y enriquece al pueblo al
que pertenece.
Como decía Carl Sagan “somos una especie
que piensa. Y para eso somos buenos. No somos más
rápidos que otros animales. No nos camuflamos
mejor. No volamos mejor. Nosotros pensamos mejor. Este
es nuestro genio y la razón primordial del éxito
de la especie humana. Creo que la gente que no se atreve
a pensar es infeliz”.
La vida es muy justa y cada acto de insolencia frente
al otro se paga.
Según el diccionario de la lengua española
“ética, es la parte de la filosofía
que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”.
Si buscamos “moral, es lo que no cae bajo la jurisdicción
de los sentidos por ser de la apreciación del
entendimiento o de la conciencia. Tampoco pertenece
al orden jurídico, sino al fuero interno o al
respeto humano”. Y a esto quería llegar:
al respeto por el otro. Todos y repito todos, somos
libres de pensar lo que queramos hasta el punto de no
dañar al otro, con palabras, gestos, acciones
u omisiones.
Sería todo más fácil si no le hiciéramos
al prójimo lo que no nos gustaría que
nos hicieran a nosotros. O tanto mejor, si cada uno
hiciera lo que debe hacer y no hiciera lo que no debe
hacer.
Estudiar y rendir materias, estudiar y aprenderse coreografías
de memoria, estudiar y ejecutar una obra musical sin
errores, no es difícil, solo requiere un esfuerzo
mental y físico para superar los obstáculos
del aprendizaje. Pero ser un profesional en cualquier
área de competencia de la vida si que es difícil,
porque se requiere desarrollar virtudes y un trabajo
interno para evitar caer en el egocentrismo de “ser
el mejor”, como decía de Vogue “para
ser un profesor hace falta ciencia y elocuencia. Hace
falta más para ser un maestro. Aquí se
requiere la entrega del corazón y de la vida”.
Ser profesional o ser “un maestro” en cualquier
arte implica el respeto a la dignidad del otro, la búsqueda
permanente de la justicia y la verdad, implica ser tolerantes,
honrados, leales y colaboradores con los colegas, requiere
desarrollar la comunicación y la colaboración
con los otros, en definitiva: construir y fundamentalmente
“no poner palos a la rueda”. Nadie imagina
a Jesús, a Mahoma, o a Moisés organizando
un encuentro en la montaña de al lado para sacarle
audiencia a uno de sus propios discípulos!!!!
Entonces... sin pretender ser “un santo”
sino tan solo aspirar a ser cada día mejores...
no deberíamos “pensar” en cómo
podemos ser mejores, en vez de pensar en cómo
hacemos para que “algún colega nuestro”
no pueda progresar, por si no queda claro “eso
es poner palos a la rueda”.
Mariel
Sitka
www.marielsitka.com
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